¿Has oído hablar del aquí y ahora? Estas palabras son sinónimo de tranquilidad, relajación, serenidad... El aquí y ahora siempre se ha relacionado con el yoga, con la meditación, con la conciencia, con la respiración…

Ahora cambiemos de contexto y llevémonos el aquí y ahora al mundo de la publicidad. ¿Estresa verdad?

En publicidad, por no decir en nuestra vida en general, todo lo “necesitamos” para aquí y ahora y si lo tenemos para ayer… ¡mejor!

Vivimos en la era de la inmediatez, tenemos tantas cosas al alcance de nuestras manos que lo queremos todo en el momento. Nuestros objetivos son tan a corto plazo que nos olvidamos de disfrutar del cómo llegar a ellos, queremos la pieza final y punto.

Antes, hacer un anuncio de televisión inspirado en Japón, suponía meses de preparación: un viaje, un rodaje… hasta verlo en televisión o prensa (también es verdad que el riesgo que se corría de plagio en ese plazo era menor). Ahora, entre otras cosas y para evitar que eso pase, recreamos Japón en la oficina en cuestión de minutos y en pocos días está el spot en televisión. Pero, ¿has disfrutado realizándolo, pensándolo, mimándolo? o ¿ha sido un mero trámite para verlo en medios?

A día de hoy no sabemos disfrutar de los tiempos de espera, sino que “sufrimos” los tiempos de espera. Planear, organizar y realizar no son más que angustiosos pasos necesarios para obtener una recompensa; una pieza, un evento o cualquiera que sea tu objetivo. Quizá, en esos momentos de estrés, deberíamos pensar más en ese aquí y ahora del que hablábamos antes. Ese que te hace ser consciente de respirar, de evadirte y de recordarte por qué estás delante del ordenador haciendo lo que quiera que estés haciendo.

¿Recordáis esta frase? Fue parte de un anuncio… “Supongamos que cada mañana te encuentras con 1440 euros. Sin hacer nada para ganarlos. Puedes regalarlos, gastarlos, aprovecharlos o quemarlos. Pero los que no uses al final del día desaparecerán. Y así funciona la vida. La diferencia es que lo que te encuentras cada mañana no son 1440 euros, sino 1440 minutos. Piensa bien que vas a hacer con ellos.”

Mi recomendación… ¡Aplicarse el cuento!

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