El otro día le compré unas zapatillas de último modelo a mi hermano, cumplía 14 años y ya era momento de que tuviera unas que le dieran un poco de personalidad…Mi sorpresa fue, que al salir de la tienda me encontré a un señor que fácilmente superaba los 60 años con las mismas zapatillas…Yo no se si tengo el gusto alterado y el estilo pasado de moda, o que las cosas están cambiando….

Nos encontramos ante una revolución, ante una situación cambiante donde el consumidor es el principal responsable y del cuál parte todo. Sus exigencias y sus ganas de querer más nos ha llevado a este punto.

El orden natural se encuentra en plena evolución, la gente cada vez vive más tiempo, por lo que la esperanza de vida se prolonga 30 años, y cada vez hay más gente mayor. Dentro de 40 años, allá por el 2050 nos encontraremos que alguno de nosotros habremos sobrepasado los 100 y habremos pasado más de 12 o 15 etapas en la vida. No como las que contaba Shakespeare, cuando las personas vivían hasta los 40, y se contabilizaban las 7 edades del hombre. Los significados de estas etapas han cambiado, ahora los niños se disfrazan de adultos y los padres permanecen en una eterna juventud con sus sudaderas y capuchas. En esta época, el padre que nunca crece será el mejor amigo de su hijo.

El ser humano ha levantado la guerra al envejecimiento. Los cosméticos, las dietas y las técnicas para detener el paso del tiempo, forman parte de nuestro día a día. Cada vez oímos más casos de señores, mayores de 60 años, que corren maratones, o celebraciones de segundas o terceras nupcias de hombres y mujeres ya jubilados, con personas más jóvenes que ellos. Ha llegado la era de la inmortalidad. Aquellos que no aceptan que el tiempo pasa, que no se consideran ni suficientemente jóvenes para tener pareja, casarse, romper, viajar, hacer negocios, ni viejos para volver a enamorarse, vivir una aventura... No desechamos nada por la edad, ni estructuramos nuestras vidas alrededor de la inevitable muerte o el deterioro, porque pretendemos ignorarlo.
Esto hace que el consumo se transforme, que las marcas y los que trabajamos para ellos no estemos volviendo locos a la hora de identificar un target, ahora las marcas de deporte no tiene porque dirigirse sólo a los más jóvenes, porque mi abuela juega al golf con el último modelo de zapatillas, bolsa y sudadera Nike.

¿Pero de donde parte este fenómeno? Si echamos la mirada hacia atrás, nos damos cuenta de que esta generación pertenece al famoso Baby Boom y todo lo que viene después. Esa fue la última oleada de grandes familias con muchos hijos. A partir de ese momento, lentamente la natalidad va decreciendo, la población es cada vez mayor y son esas personas las que se han revelado y han dicho NO a la muerte y NO al envejecimiento. Hay quienes piensan en utilizar la nanotecnología a partir de unas máquinas que crean átomos más pequeños que las células para aplicárselas y de ese modo alargarse la vida, otros piensan en implantarse unas enzimas llamadas Telemerase,  hay quien incluso ya está preparado para despertar 150 años más tarde criogeneizándose, o técnicas más sencillas como la dieta Espartana acompañada de 150 complementos diarios. La muerte ya no es una opción, sino que hay alternativas para seguir adelante. Aun así vivimos en un mundo aleatorio, rodeado de violencia, donde los accidentes ocurren. Algo inevitable, que si te toca, te tocó, por lo que mientras no caigamos en la mala suerte, todas las posibilidades son buenas para seguir adelante.

Todo esto tiene sus consecuencias, y las va a seguir teniendo. Nos vamos a encontrar con nuevos grupos de consumidores y nuevas necesidades a las cuales vamos a tener que adaptarnos e incluso, intentar adelantarnos. Pero sin duda alguna, estos inmortales, de lo cuáles formamos parte, abren una era llena de posibilidades

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