Lady Gaga fue coronada la semana pasada Reina de Twitter, al batir el récord de diez millones de seguidores. Más de treinta y cinco millones de fans en Facebook, segundo video más visto de la historia de Youtube con “Bad Romance”,  premio “Rising Star of 2009” por la revista Billboard, considerada ”una de las artistas más influyentes del mundo” por la revista Time en 2010, única artista en la historia de Billboard con 6 números uno consecutivos…

Siempre me ha hecho gracia que el éxito sea considerado fruto de la casualidad o de la buena suerte, cuando lo que normalmente hay detrás es un gran esfuerzo e inteligencia para saber captar las oportunidades. ¿Es casualidad que el primer single del último disco de Lady Gaga se titule “Born this way” (Nací de esta manera)? No lo creo. O la “Mother Monster” es la mejor planner del mundo, o tiene a todo un equipo de expertos en planificación estratégica a su servicio. Intentaré explicarlo.

El ser humano necesita referentes, esto es un hecho. Y en momentos como el actual, cuando ya hemos perdido la fe en la religión y los líderes políticos no tienen credibilidad, surgen los ídolos (personas o cosas excesivamente admiradas). Puede que Lady Gaga no tenga una grandísima voz y sus canciones musicalmente sean un poco flojas, pero ha logrado convertirlas en auténticos himnos y que sus enfervorizados fans le agradezcan el “haberles enseñado a ser valientes”. ¿Qué marca no desearía lograr la décima parte de lo que ella ha conseguido? ­

Gaga ha adoptado la forma de un estereotipo en toda regla, la “Diva Gay”, y le ha dado un giro Freak para que su target sea mucho más amplio: ya no es solo el ídolo de los gays y de las mujeres despechadas, sino de todos aquellos que en algún momento se han sentido diferentes y desplazados por ello. Les dice: “Yo era como vosotros y miradme, ahora soy una estrella”. El patito feo que se convierte en cisne, una vez más y encima haciendo apología de su carácter excéntrico. Aquello que los demás le reprochaban es lo que hoy la hace especial. Cuando hace unos años le preguntaron cuál era su objetivo señaló: ”Dominar el mundo”. Por lo visto pretende lograrlo a base de reforzar la autoestima de sus fans, sus monstruitos.

Ésta es su estrategia, en la que no se descuida ni el mínimo detalle. Cada paso que da, cada aparición pública está estudiada al milímetro. Para ello cuenta con un equipo de creativos, la “Haus of Gaga”, creado a imagen y semejanza de la “Factory” de Warhol. No solo sus conciertos son espectáculos estrafalarios y alucinantes a partes iguales. La vemos llegar a los aeropuertos, salir del gimnasio con su indumentaria freaky y sus plataformas de 25cm, y es que si un solo día apareciese en chándal y zapatillas perdería toda su credibilidad, porque diferenciaríamos al personaje de la persona. Ya no sería auténtica.

Es además una “Homo Narrans”, una narradora de sí misma. Siempre hace referencia a su origen humilde, a cómo sus compañeros la insultaban por ser rara, feucha y de una clase inferior (estudió en un colegio elitista), cómo las discográficas la ignoraban en sus inicios mientras ella trabajaba en la sombra… historias que crean un vínculo emocional muy potente porque conectan inmediatamente con las experiencias personales de su público.

Por si fuera poco, domina los medios como nadie. Ya hemos citado su triunfo total en la red, su espacio natural, donde puede alentar a sus millones de seguidores, dialogar con ellos y propagar su mensaje a lo ancho y largo del planeta.

¿Espontaneidad? En la era de la “hiperinformación” no tiene cabida. La planificación estratégica será indispensable y cada vez más compleja. No sabemos si Lady Gaga llegará a dominar el mundo, pero sí que su éxito dependerá de su capacidad para adaptarse a las necesidades de sus “Little Monsters”.

Comment