Es el nuevo virus en las redacciones. En un email a sus periodistas, el Wall Street Journal (www.wsj.com) les hacía partícipes de las nuevas “reglas de conducta profesional” o “reglas de precaución” con Twitter o Facebook. Han debido tener alguna sorpresa, aunque Alix Freddman- su Director Editorial- no lo reveló. Cuando las redes sociales se convierten en lugares comunes para la mayoría de los profesionales de la información, es difícil no preguntarse hasta que punto una determinada opinión en un foro puede afectar a la imagen de independencia del medio al que representa. En algo parecido al caso Watergate- rebautizado con el socorrido “2.0”- una investigación periodística- sometida necesariamente a confidencialidad- comentada indiscretamente a un “amigo” (que no sabemos, de qué demonios nos conoce), puede echar por tierra  no sólo todo el trabajo realizado, sino la imagen lograda por el medio en décadas. En Internet “nadie sabe que eres un perro” y aunque  actuamos normalmente con seudónimos, nos tomamos pocas molestias en cambiarlos de unas redes a otras; al final- con un poco de esfuerzo y un par de herramientas- se puede llegar a identificar y monitorizar quién está detrás del teclado. Por otra parte, “promocionar” los contenidos publicados en Internet -ego 2.0- “reclutando” amigos o conocidos, puede causar más de un dolor de cabeza; un trabajo periodístico no finaliza hasta que se publica, preferiblemente por su autor original.  Algún medio ha encontrado en blogs y foros, comentarios relacionados con investigaciones periodísticas en curso. El problema no es baladí y la frontera, en multitud de ocasiones, resulta extremadamente tenue. Cuiden a sus amigos de toda la vida; los de carne y hueso.   Post by Germán.

Es el nuevo virus en las redacciones. En un email a sus periodistas, el Wall Street Journal (www.wsj.com) les hacía partícipes de las nuevas “reglas de conducta profesional” o “reglas de precaución” con Twitter o Facebook. Han debido tener alguna sorpresa, aunque Alix Freddman- su Director Editorial- no lo reveló. Cuando las redes sociales se convierten en lugares comunes para la mayoría de los profesionales de la información, es difícil no preguntarse hasta que punto una determinada opinión en un foro puede afectar a la imagen de independencia del medio al que representa. En algo parecido al caso Watergate- rebautizado con el socorrido “2.0”- una investigación periodística- sometida necesariamente a confidencialidad- comentada indiscretamente a un “amigo” (que no sabemos, de qué demonios nos conoce), puede echar por tierra  no sólo todo el trabajo realizado, sino la imagen lograda por el medio en décadas. En Internet “nadie sabe que eres un perro” y aunque  actuamos normalmente con seudónimos, nos tomamos pocas molestias en cambiarlos de unas redes a otras; al final- con un poco de esfuerzo y un par de herramientas- se puede llegar a identificar y monitorizar quién está detrás del teclado. Por otra parte, “promocionar” los contenidos publicados en Internet -ego 2.0- “reclutando” amigos o conocidos, puede causar más de un dolor de cabeza; un trabajo periodístico no finaliza hasta que se publica, preferiblemente por su autor original.  Algún medio ha encontrado en blogs y foros, comentarios relacionados con investigaciones periodísticas en curso. El problema no es baladí y la frontera, en multitud de ocasiones, resulta extremadamente tenue. Cuiden a sus amigos de toda la vida; los de carne y hueso.   Post by Germán.

Comment