Leía el pasado día 1 de noviembre al querido leonés Jose Luís Gutierrez en su nueva columna de El Mundo. Cierto es que siempre he tenido aprecio por este periodista al que difícilmente entendía en su pequeño espacio  de opinión “Erasmo” (gracias por tu apoyo siempre al tío Ricardo). Me lo ponía difícil el tío. Aunque, ahora que lo pienso, creo que hubo una ocasión en la que logré diseccionar la información de sus 8 líneas en modo “Grissom-Horacio-CSI” y conseguí llegar a una conclusión. Dudo, eso sí, que fuese la que quería el autor. Importa poco, supongo. Como decía, leía al “Guti”, y hacía referencia a su vuelta al mundo de la columna utilizando un símil con el relato de Scott Fitzgerald, “El curioso caso de Benjamin Button” (1921).

La imaginación de Fitzgerald le llevó a crear un personaje que envejecía al revés que el resto de los humanos, comenzando su vida apoyado casi en un bastón para finalmente encontrar su muerte en estado semi-lactante, digamos. ¿La conclusión? Cada día que pasaba era un poco más joven.

La historia es de 10. Y creo que es algo que podemos aplicar a prácticamente cualquier ámbito de la vida hoy en día. Digamos que los países se están reinventando. Las economías piden a gritos un back to basics. Los valores están y estarán más presentes que nunca, gracias al “despido temporal” al que les sometimos hace años. Y, en fin, hasta Punset y ahora algún banco nos dicen que debemos desaprender todo lo que hemos aprendido para ser más “nosotros”.

Quizás alguno pensó que los llamados tercera edad no serían capaces de entrar en temas como las nuevas tecnologías porque eso era un tema más “juvenalia” o que sus mandos a distancia no marcarían más allá de los clásicos TVE, A3 o T5. Pero quizás ese alguien no se dio cuenta de que la tercera edad, hoy ya no es la última y que ya podemos diferenciar una cuarta y hasta una quinta. Digamos que es el momento de preguntarse sin límites ¿No es genial que estemos casi obligados a ser más jóvenes cada día? ¿Hacia dónde van las economías? ¿Cuándo empezará a repuntar la recuperación? ¿Volveremos a ser un país influyente? ¿En qué? Incluso temas mucho más banales como ¿Por qué los 30 son los nuevos 20? ¿O los 40 los nuevos 30? Eso dicen, vamos…

En septiembre, mi socio y yo tuvimos la suerte de asistir en Londres a una master class impartida por Hyper Island. Muy recomendable. La clase es como un gran update digital de 3 días y varios ponentes, en el que ponerse al día de todo lo que está pasando por el mundo. El inicio del curso fue llamativo. Nos contaron la historia de que cada uno de nosotros tenemos un “stinky fish” y nos pidieron “airearlo”. Vaya, que todos tenemos un pez podrido que nos sentimos empujados a esconder para que los demás no lo vean. La realidad es que no nos damos cuenta de que cuanto más lo escondemos, más huele, claro. Así que lo mejor es sacarlo y tirarlo (Ya se sabe, muerto el perro se acabó la rabia). Continuando con el stinky, ¿cuál pensáis que era el “pez” más escondido por todo el mundo? ¿Qué es lo que la gente quería saber? Pues fue increíble ver que la gran mayoría coincidía en hacerse las mismas preguntas: ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuál será el nuevo Facebook? ¿El próximo hito digital? Sin quererlo, todos teníamos las mismas preguntas y nos dimos cuenta de que la solución no se basaba en encontrar las respuestas sino en las propias preguntas. Para explicarme, podríamos responder a ¿qué será lo siguiente a Facebook? Pero inmediatamente surgiría la pregunta… ¿Y lo siguiente a lo siguiente? La clave no está sólo en encontrar respuestas sino en preguntarse y preguntarse. Sólo así conseguiremos esa extraña costumbre hoy de “hacer cosas”. De que “pasen cosas”.

Pensamos y vivimos muy deprisa. Demasiado, quizás. Y un gran número de negocios, ideas, marcas, países incluso que hoy creemos que evolucionarán con éxito, puede que no sean si quiera una realidad en un futuro no tan lejano. Y lo contrario. Lo importante es que si estamos en continua pregunta, será más fácil encontrar respuestas.

Supongo que, quizás, todo esto ocurre porque la historia se repite desde siempre y se basa en dar vueltas a la misma noria. Aunque pensemos que estamos inventando algo nuevo. Supongo que como en las novelas, hasta cuando las putas, el oficio más antiguo de la historia pregunta “¿Estás buscando a alguien?” hay un alguien que responde “¿Tú qué crees?”. Supongo que, siempre, hemos sabido que las mejores respuestas se encuentran en las preguntas.

Pero se nos olvida. Y conviene refrescarlo de vez en cuando. :)

Buena semana.

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