Nos han pedido que escribamos un artículo todos los miércoles. Que opinemos sobre algo. Voy a empezar opinando sobre el miércoles. Es más, voy a empezar opinando sobre opinar.
Está bien opinar. Nos obliga a pensar primero, nos obliga a decidir cómo opinar, con qué palabras expresar nuestra opinión. Es una obligación curiosa: nos da libertad. En muchos casos, libertad para decir tonterías, para no aportar nada, para quedar mal. A mí de momento se me está dando bien, quedar mal.

Y ahora pasemos al segundo tema, que nos importa acaso menos que el primero: el día miércoles. Viene de Mercurio, del dios romano, equivalente al original griego Hermes, un dios que entre otras cosas era (y es) patrono de la elocuencia. Deberíamos escribir mejor los miércoles. Quizás nos están queriendo decir: “escribes mal todos los días de la semana, a ver si el miércoles espabilas. Con la ayuda de Hermes, todo debería ser más fácil”. Y aquí estamos. Yo creo que hablar bien, o escribir bien, es también hablar poco, escribir poco, y dejar de escribir a tiempo. Ahora, por ejemplo.

Nelson Galtero, director creativo de dommo.


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